lunes, 6 de febrero de 2012

ADN cadena o condena?

No soy víctima de mi ADN, menos mal !

Hay salida. La salvación es posible. La entrevista a Bruce Lipton doctor en medicina me trae de regreso a un tema que me atrae profundamente por que me abre la puerta a la libertad.

La de elegir como quiero vivir. Y si somos lo que comemos y según dice Lipton somos lo que pensamos, considerando que puedo elegir lo que como y lo que pienso puedo mejorar muchas cosas en mi vida.

Hemos crecido con creencias terriblemente destructivas tales como que si eras gordo en la infancia no podrás ser delgado en la vida adulta. O peor aún, si por circunstancias familiares te ha tocado un rol “desventajoso” esto será un lastre de por vida. Nunca te librarás de el. Falso!

Todos hemos crecido con frases altamente tóxicas a nuestro alrededor. A veces, casi siempre, dichas con la mejor intención pero que nos transmitieron un mensaje falso sobre nosotros mismos.

Es cierto que primero hay que ser consciente de esto, pero llegados al punto de la claridad mental suficiente para ver que esto no es una verdad suprema, el cambio es posible.

A diario veo gente a mi alrededor que se queja de que tiene mala suerte y por eso es “gorda”. Cuando en realidad lo que tiene son malos hábitos. Si cambiaran la cantidad y calidad de lo que comen el resultado sería otro.

Y ni que decir de las enfermedades familiares que nos dicen que “heredaremos”. Pues no, yo me acojo a la ley que dice que se puede rechazar una herencia.

Y pensaré y haré todo lo que esté en mi mano para vivir de otra manera y heredar tales cargas.

Como dice el Dr Lipton, “ menos del 10% del cáncer es heredado es el estilo de vida lo que determina la genética”

Me tomó años desprenderme de las frases tóxicas con las que crecí, me tomó mucho tiempo y esfuerzo dar vuelta tantas ideas preconcebidas de como “ debía ser yo o peor, de como era” . Pero finalmente he logrado entender que se puede. Y no se trata de enojarse con nadie ni de buscar culpables para descargar la rabia acumulada.

De lo que se trata es de entenderse, llegar a conocerse, explorar dentro de uno y buscar la propia puerta de salida, la que lleve mi nombre.

Claro que esto también significa hacernos responsables de lo que nos pasa, en lugar de buscar culpables afuera. Lo prefiero antes que una condena eterna y sin posibilidad de ser revisada.

Es mi invitación esta semana: buscar el propio camino hacia el éxito personal: la felicidad interior. Por que aunque el mundo se esté derrumbando a tu alrededor y te digan que el cambio no es posible no les creas, sigue tu instinto, sigue remando en tu barquita allá lejos hay un puerto esperando que amarres.

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