lunes, 16 de abril de 2012

Mi Buenos Aires querido

Mi Buenos Aires querido, además de ser un hermoso tango, es todo eso: es Buenos Aires con todo lo que eso significa, es mio y es querido. Lo quiero mucho, tiene mucho verde y tiene su personalidad como toda gran ciudad. Tiene parte de mi historia, y guarda la mayor parte de los recuerdos de mi infancia.

Pero hoy no cambio mi ciudad actual por mi ciudad natal.

La charla de hoy con una amiga que se ha vuelto a la Argentina después de vivir varios años aquí, me ha dejado involuntariamente pensado en la misma pregunta que tantos me hacen a mi solo por ser extranjera: te volverías a vivir a tu país, y la respuesta siempre es la misma, no.

No me hago yo esta pregunta, pero la escucho un montón de veces, y mi amiga hoy la hacía en sentido inverso: te parece que me vuelva para allá? .

Cuando volvía del centro a casa esta tarde, miraba desde la ventanilla del bus y me dio gusto pensar que este perfil de edificios bajos con algunos pocos más altos y el mar al fondo es mi ciudad. Adoro la estampa que se observa desde lo alto de la montaña, se puede ver toda la ciudad y el mar.

Cuando mi amiga me decía hoy que extrañaba todo lo que esta ciudad ofrece a quien la habita, los bares, las exposiciones, los museos, la playa, yo pensaba que en mi día a día yo si puedo disfrutar de todo esto.

Como decía el poeta, se hace camino al andar. Cada uno va descubriendo que camino quiere hacer y lo construye día a día. Encarando con firmeza, dudando, preguntándose si es el correcto, rectificando a tiempo, aprendiendo de los errores, y tratando de no olvidar que lo más importante es disfrutar del recorrido. De nada sirve llegar a destino si nos perdimos el viaje. Si no observamos el paisaje y nos dejamos empapar de su belleza. El mío en esta etapa tiene calles empinadas desde las que se puede ver toda la ciudad y que luego te llevan hasta el mar. Montañas a 10 minutos de casa por las que se puede caminar un domingo de sol. Milongas para bailar el tango, ver a los amigos y volver a casa cansada pero feliz.

Amiga, deseo que aquí, allí o donde tu instinto te lleve, encuentres tu lugar y no te olvides que lo más importante es el camino. Aunque creo que ya lo has descubierto.

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