martes, 8 de febrero de 2011

Quien quiere vivir?

Ver a esa chica en el gimnasio me produce una mezcla de pena y rabia, la edad, veintipocos la estatura un metro sesenta más o menos, el peso, unos treinta kilos, un horror. Es sólo un manojillo de huesos que pedalea frenéticamente como si el tiempo se le acabara, buscando consumir las calorías que no se ha comido aún, ni se comerá por que a juzgar por su aspecto esta niña casi no come. Pasa de una máquina a otra para seguir un ritmo frenético buscando alcanzar lo que ella considera la belleza y la perfección de la extrema delgadez y probablemente si le preguntáramos ella nos diría que esta “gorda”

Es doloroso ver el contraste entre el que padece una enfermedad y lucha desesperadamente por vivir sometiéndose a tratamientos a veces muy duros, y aquel que teniéndolo todo, salud juventud y la belleza natural que esto conlleva, destrozarlo todo, perderlo todo por una idea equivocada , mentirosa y artera, de lo que es la belleza y la ilusión de la felicidad y la aceptación social.

Me da pena, por que la veo tan joven arruinando su salud , que es lo más preciado que tenemos, lo único que de verdad no se compra con dinero, algo que valoramos sólo cuando no lo tenemos, y sólo ahí vemos que el dinero puede comprar buena atención pero no una cura milagrosa, los estragos producidos pueden no tener vuelta atrás.

Me da rabia, por que mientras otros luchan por vivir ella parece luchar para morir, mientras otros pasan horas recibiendo tratamientos, haciendo rehabilitación para volver a caminar o a usar un miembro dañado por un accidente, ella pasa horas extenuando su cuerpo, agotando su organismo, mientras hay gente que no tiene comida y muere de hambre cuando desea vivir, ella no come y en su frenético pedaleo se deshace de las vitaminas, los minerales y todo aquello que la llene de vida. Y entonces me pregunto que clase de sociedad estamos creando, en la cual una gran parte de la población mundial no tiene comida y se muere de hambre, no de anorexia. Y por otra una buena parte con acceso a todo, tiene comida y elige morir de anorexia, que no es hambre sino una enfermedad más que no hace más que poner de manifiesto que somos una sociedad enferma que que ha cambiado su tabla de valores y en la cual los más jóvenes , y a veces lo no tanto, no pueden reordenar. Una sociedad que enaltece valores como la eterna juventud, la delgadez y la belleza, y no toma en cuenta lo que hay dentro del envase, por que no hay que olvidarse que este “cuerpecito mio” como dice la canción, no es más que el envase que un día tendremos que abandonar. Y claro que es importante, por que dentro de este cuerpecito vivo respiro, y percibo la vida, desde el disfruto del aroma del jazmín y de la caricia de quien me quiere, por que con el amo y lo demuestro por que con el gozo y a través de el doy y recibo. El es una parte de mi , no el todo, el me permite interactuar con el mundo, pero yo estoy dentro, soy yo quien se expresa a través suyo y no a la inversa.

Creo que como el cangrejo estamos caminado hacia atrás, en lugar de mejorar como sociedad nos estamos empobreciendo, y estos errores son los que estamos transmitiendo a las nuevas generaciones.

Pero como soy muy tozuda, creo que cada uno puede poner su granito de arena, y puede modificar aunque sea un poco su entorno, y puede elegir ayudar a construir en lugar de destruir, a sanar el cuerpo y el alma, y aquí no hablo de religión sino del amor que al final es la cura definitiva para todos los males incluso para los que no tienen cura.

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