domingo, 3 de abril de 2011

Sintiendo

No quiero cometer el peor de los pecados, no quiero llegar al final del camino y pensar no he sido feliz.


Quiero volver a sentir como un placer las gotas de lluvia estallando en mi cara al caer. El viento revolviendo mi pelo y despejando mi cara. El sol que me entibia. La sombra que me protege. La luz de la mañana que me dice que tengo todo el día por delante y me da ganas. Los colores rojizos del atardecer que me llevan de regreso a casa, al hogar, al descanso.

Pero todo esto hoy se hace difícil es como un trabajo extra. Es una mezcla de culpa con tristeza. Es un sentimiento absurdo puesto que no se relaciona con nada que haya pasado simplemente con el hecho de pensar que si ella esta muerta yo no puedo disfrutar de eso que ella ya no puede.

Absurdo por que además de inútil no es lo que ella querría. A ella le gustaría verme feliz, estoy segura. Pese a saberlo me cuesta volver a empezar. Estoy en medio de una lucha con mi mente, con mi inconsciente debería decir, -que por supuesto pienso ganar- en la que me debato entre la tristeza por la pérdida y la necesidad de conectarme con la vida. Es un ida y vuelta entre la pena que busca la soledad y el deseo de revivir que busca la compañía. La tristeza que se cobija en la oscuridad y el instinto de vida que busca la luz. La hija que llora la muerte de su madre y la persona que está viva y quiere seguir viviendo. Y como si esto fuera poco quiere volver a ser feliz aunque ya no lo pueda compartir con ella. Y aquí volvemos al debate interno de la mente y sus jugadas, a la culpa, el llanto y el deseo.

La ausencia y la soledad, y el vacío que se sienten son inmensos, pero un día han dejar paso a otros sentimientos que permitan que brille el sol en toda la casa, y en toda el alma y no por que nos hayamos olvidado del quien partió o por que hayamos dejado de extrañarle sino por que ahora podemos recordarle con una sonrisa en la cara. Por que ahora los evocamos pensando en las cosas buenas compartidas, en los momentos divertidos, en los graciosos, en todas las cosas que nos enseñaron, en todo el amor que nos dieron y en el ejemplo que nos dejaron.

2 comentarios:

  1. La tristeza es humana y necesaria cuando se recuerdan seres queridos que ya no están.
    Pero esos recuerdos también nos traen vivencias alegres y felices con ellos.
    Igualmente es humano y necesario tener ilusiones esperando nuevos tiempos.

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  2. Ya se que es difícil, pero piensa que el único camino es hacia adelante...
    Un abrazo fuerte!

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