Cuando entré en el metro, apenas estaba nublado, cuando salí las nubes dominaban el cielo.
Al cabo de media hora se había puesto tan negro que parecía de noche. Yo que no soy buena prediciendo el tiempo pensé “va a llover, o más bien , se viene el mundo abajo” y como estaba frente a una tienda de chinos de estos que venden de todo, entré y me compré un paraguas. Dos minutos más tardes se largaba un aguacero increíble. Nos quedamos unos cuantos encerrados en el mercado viendo llover y mojándonos la cara por que la fuerza del agua y el viento hacían que aun dentro nos estuviésemos humedeciendo.
Me encanta ver llover, claro desde el lado de adentro, sin mojarme. Y si se trata de una tormenta mejor.
Como se hacía tarde para mi clase tuve que salir, ya llovía con menos fuerza y mi destino estaba a menos de cien metros, lo conseguí, llegué apenas húmeda. Otros no tuvieron tanta suerte y sus ropas chorreaban.
Apenas un par de días más tarde la temperatura subió considerablemente y salió un sol hermoso a calentarnos la piel y el espíritu.
Siempre me llaman la atención las demostraciones de la naturaleza, con sus contrastes, sus cambios bruscos.
Una tormenta que todo lo arrasa y al otro día un sol que nos entibia y nos ilumina el camino en medio de un hermoso bosque que nos regala el abrigo de su sombra de árboles de copas altas y la alfombra de sus hojas secas a nuestros pies.
Esto siempre me recuerda que como en el cuento del rey y el anillo “esto también pasará” pasará la lluvia y saldrá el sol, se llenará de nubes que lo ocultarán todo y volverá a llover y otro día el viento cambiará el paisaje.
Intento aprender a disfrutar tanto de la lluvia como del sol, de la tormenta y de la calma. Pero sobre todo del camino. Mientras voy en busca de mi objetivo, mientras persigo mis sueños pienso en como todo puede cambiar en un minuto entonces me digo que lo que hoy parece un imposible mañana puede ser real. Que aunque amanezca nublado al rato puede salir un sol hermoso y que esa gran tormenta puede no llegar a mojarme.
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Pienso que el optimismo y el pesimismo son más cuestiones de estado de ánimo que de carácter.
ResponderEliminarTambién pienso que la única manera de conseguir
que se cumplan los sueños es con optimismo.
Me alegro, porque creo que vas adoptando el es-
tado adecuado.