lunes, 13 de junio de 2011

Extraña Pareja

Después de tanto día nublado me apetecía mucho un rato al aire libre y de ser posible al sol, y me decidí por ir un rato a la playa.

Por lo visto fuimos varios los que pensamos lo mismo, el que no se había ido de puente estaba allí llenándose de crema protectora, destapando el refresco, armando la sombrilla, o discutiendo con su pareja...

Yo en realidad elegí y si es que a eso se le puede llamar elegir, un lugarcito vacío bien cerca del agua. Cuando voy a la playa me gusta oír el sonido del mar, ese arrullo que me resulta muy relajante y me conecta con la naturaleza. Pues iba a ser que no, por que la parejita de al lado empezó con un intercambio de ideas y la cosa fue yendo a más al punto de que empecé a poner atención a lo que decían.

  • Yo lo tengo bien claro- decía ella- cuando lo deje contigo me voy con Paqui o a lo de mi prima Juana, o ya veré pero a ti no te necesito yo para nada yo me arreglo bien sola.
  • Como que cuando lo dejes conmigo?? que tengo fecha de caducidad? Que yo te quiero y yo no te voy a dejar, por que me vas a dejar tu a mi?
  • Mira que yo se que tu mantienes muy buenas amistades con tus ex novias
  • Eh mujer que saludarse por la calle no es amistad, es cortesía yo no hago nada malo
  • Que cortesía ni un pimiento, que vas a saludar a su madre a la casa, que yo se...
    -sonaba la mujer muy segura y muy terminante en su postura- la conversación seguía por el mismo camino:reproche va, defensa viene. Ella al ataque, el defendiendo su inocencia y la sinceridad de sus sentimientos

Mi curiosidad también iba en aumento, y decidí ver y no sólo oír. Grande fue mi sorpresa: el un cachas de gimnasio de no más de 40, ella una señora entrada en los 60 con el cabello blanco sin teñir y sin mayores cuidados a la vista. Tampoco tenía pinta de señora adinerada.

A tomar viento todas mis ideas preconcebidas. El no dejaba de acariciarla y jurarle amor eterno, y ella se dejaba acariciar como quien hace un favor.

Toda la escena era como sacada de una peli, pero no ahí estaba yo para atestiguar que todo aquello era cierto, bien cierto y estaba pasando en mis narices.

Mujeres, amigas a mi el mensaje me resultó muy claro, cuando un hombre ama a una mujer ama todo de ella, si, incluso las canas las arruguitas, la tan temida y odiada celulitis – enemigo nº 1 de toda mujer y siempre al acecho- y la juventud perdida. Por que la señora de la playa parecía más la abuela de la familia que la princesa del cuento y sin embargo levantó una polvareda que duró toda la mañana con él hablándole al oído, llevándola de la mano a bañarse al mar, haciéndole mimos y buscando todas la maneras de que ella le creyera y aflojara con el “ cuando lo deje contigo”

Legión de mujeres con un gran sentido de la auto crítica: ha llegado el momento de “aflojar” con tanto rollo. Es hora de mirarnos con más cariño y más respeto. Viva la señora de la playa que está con un señor 20 años menor y ella no es una estrella de cine. Viva el joven de la playa que la quiere por lo que es y no por lo que parece.

Me volví a casa pensando que todo es posible y que a veces nada es lo que parece, en este caso para bien.

1 comentario:

  1. Tienes razón. A veces nada es lo que parece! Y sí, tendríamos que aflojar con tanto rollo y mirarnos con más cariño!

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