lunes, 15 de agosto de 2011

La 1.15

Hoy o mejor dicho mañana exactamente a la 1.15 hará un año que te fuiste .
Hoy hace un año que te extraño, un año en el que siento tu falta.

Fue la madrugada más desoladora que recuerdo.

Hoy después de madurar todo lo que ha pasado te aseguro que me quedo con lo bueno. Y que todo lo triste y lo difícil del camino hoy lo agradezco como parte de la escuela de la vida que nos da la oportunidad de demostrarnos cuan lejos podemos llegar. Aunque lleguemos sangrantes y agotados pero a puerto hemos llegado.

Por que tomada de tu mano no solo aprendí a caminar por el jardín del fondo de casa, aprendí a caminar por la vida. Aprendí a ser honesta aunque duela, aunque a veces toque perder.

Aprendí que tiene que haber coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. A que para llegar hay que luchar y que no se puede dejar de remar a mitad del río.

Fuiste mi primera Fan, en algunos momentos tal vez la única, esto siempre me animó a seguir.

Hay una frase hermosa que dice que un amigo, es aquel que llega cuando todos los demás se han ido. Yo pude comprobar que una madre es una madre hasta el final. Incluso cuando todos se hayan ido.

Alguien me dijo que cuando se extraña mucho a alguien que se ha ido, es por que se ha tenido mucho. Yo agradezco lo mucho que he tenido.

En estos años hubo momentos difíciles, muchos, muy difíciles. A veces, de nervios al límite, quebrados por momentos. Situaciones que puede comprender alguien que ha pasado por lo mismo.

Han sido años de pruebas. Hoy creo que de pruebas superadas, de objetivos alcanzados por ambas partes.

De la conciencia en paz, que apoya la cabeza sobre la almohada y duerme en paz por que puede.

Me enseñaste que “la vida es en una sola dirección, hacia adelante” y con esa premisa, con esta imagen como mascarón de proa sigo navegando las aguas a veces turbias, a veces turbulentas, a veces a oscuras, a tientas, por instinto con rumbo no preciso pero siempre hacia adelante.

Hoy al mirar atrás veo que tengo un montón de cosas buenas para recordar, me diste lo que tenías, lo que sabías, con amor. No se puede pedir más.

Hoy estoy empezando una nueva etapa. En la mochila llevo: todo lo aprendido; los buenos recuerdos; el amor que recibí y sabor del que entregué; la sensación de la tarea cumplida y la conciencia en paz y un cartel con una flecha que pone “calle de un sólo sentido : hacia adelante”

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