miércoles, 16 de enero de 2013

Armstrong


Se me acaba de caer otro ídolo.

Armstrong ha reconocido públicamente que se dopó durante las competiciones.

Para mi era alguien admirable. Había superado un cáncer. Había vuelto a competir y ha ganar.

Todo un ejemplo de superación, tenacidad y esfuerzo. Todo esto ahora quedará empañado por una realidad que bloquea la visión, tan grande como una montaña: lo logró con ayuda de sustancias prohibidas en una competición.

Por qué hizo trampa?
Tal vez hubiera ganado igualmente sin ayuda de ninguna sustancia. Pero lo que cuenta es que hizo trampa. Y esto lo cambia todo. Ya nunca sabrá si hubiera sido capaz. Si realmente hubiera sido un ganador. Ya nunca sabrá cuan lejos habría podido llegar por mérito propio.
Lo negó durante años. Sólo agregó más culpa a la culpa.
Como se vuelve a confiar en alguien que miente tan bien? Se puede?
Triste y patético ejemplo para niños y jóvenes en edad de forjar su carácter, que lo hayan tomado como un referente, alguien a quien imitar. Que clase de mensaje está enviando?
Alguien tan popular debería ser consciente de su responsabilidad.

No puedes ser un ganador estafando a tus compañeros.

No puedes ponerte el malliot amarillo sabiendo que el primer puesto se los robaste al que venía detrás.

No puedes subirte a un podio con orgullo sabiendo que en realidad no lo has conseguido.

No puedes tener la verdadera satisfacción del triunfo sabiendo que lo has robado.

No puedes tener la sensación del merecido premio después del esfuerzo cuando tu sabes que no es cierto.

Nos puedes haber estado mintiendo a todos, todo este tiempo. Pero no has podido mentirte más a ti mismo.
Lo has tenido todo, y todo lo has perdido, tu solito.
Que se siente?

No hay comentarios:

Publicar un comentario