Iba yo en el metro el otro día. Cuando para en una de las estaciones, oigo el pitido de las puertas a punto de cerrarse, se sube un chico joven con un violín y se pone a tocar. Iba suelto haciendo equilibrio sólo con sus piernas por que claro mientras tocaba el violín no podía sujetarse de nada. El hecho es que el chico tocaba como los dioses. Interpretó primero una pieza de música clásica- debo reconocer que no recuerdo cual era- y luego un tango famoso”Por una Cabeza” y lo hizo tan maravillosamente que me emocionó hasta lo más hondo.
Cuando terminó se fue acercando a los pasajeros y con un pequeño monedero abierto decía “por la música, gracias “ y creo que de toda la gente que he visto en los vagones del metro desafinado y pasando la “gorra” este es el primero que realmente tenía derecho a pedir por la música. Para seguir pagando el conservatorio o el profesor privado o clases con quien sea que le haya enseñado a tocar así. Alguien con tanto talento y que siendo tan joven tenga la perseverancia y las ganas de hacer el esfuerzo que significa estudiar y ensayar muchas horas para interpretar así un instrumento tan difícil se merece el apoyo y el reconocimiento . Aquí si que vale esto de “por la música” por la música bien interpretada, por la música estudiada, respetada, y disfrutada inmensamente por todos los que tuvimos la suerte de coincidir en ese vagón del metro.
Me dio mucha satisfacción ver que casi todos en el vagón le dieron dinero, es muy grato comprobar que más gente reconoce la diferencia . Es muy grato ver que hay gente joven que tiene talento y lo cultiva, que se esfuerza por alcanzar un objetivo, que estudia, que muestra interés por algo, que aún tiene ilusión y sentimientos. Por que para dedicarse a cualquier forma de arte hay que sentir y eso en esta época también parece algo raro.
En la era de la velocidad, del tanto tienes tanto vales, de la música comercial, del fast food , la fast life, es un oasis escuchar un violín en el metro de camino al trabajo.
Es un alivio ver en este caso que la historia se repite para bien.
Que hay gente que sigue sintiendo, amando , ilusionándose, viviendo la vida en lugar de sólo verla pasar, como si fuese un tren.
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Hay otra música maravillosa: la silenciosa de la que nos das una paqueña muestra cada semana
ResponderEliminarque bonito parar, ver y reflexionar sobre las cosas quotidianas. No lo hacemos suficiente.
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