Suena un teléfono, uno atiende inocente.
La noticia lo deja a uno helado.
El dolor en el pecho es como un desgarro.
El saberse inútil, ya impotente ante una realidad irrevocable produce una pena profunda y amarga.
Te vamos a extrañar, todos los que te hemos querido tenemos una herida en el alma.
Lo único que puedo pensar es que ahora puedas descansar en paz
No hay comentarios:
Publicar un comentario