Ninguna de las tres podíamos dejar de miralo.
Acaparó nuestra atención durante toda la tarde aún, mientras dormía en su super moderno carro eléctrico que le acuna solo. Por cierto me dejó sin la inestimable misión de mecerlo para que no se despertara.
La madre primeriza no sale de su asombro de que ella con su cuerpo haya creado a esta nueva personita. Nosotras sus amigas, no dejamos de admirarnos del milagro de ver a este nuevo ser tan perfecto, completo y feliz que ha sido creado como de la nada y ya ahora entre nosotros hace que no podamos hablar de otra cosa cuando lo tenemos delante y cuando no también.
Siempre me ha parecido un milagro el poder dar vida a través del cuerpo y el poder alimentarlo también con el.
La mujer tiene el privilegio de ser quien lleva dentro de si la vida desde el primer instante, y de ser quien con su propio cuerpo la alimente.
No todas tienen la fortuna de ejercer el papel más importante de esta película, no todas quieren. Respetable. Pero todas son potencialmente madres. Todas tienen esta condición. Todas tienen en su vientre la cunita más tibia para llevarlo 9 meses. Todas tienen dos pechos dispuestos para alimentarlo cuando por fin llegue. Todas son dueñas del milagro de dar vida. Uno que ni todos los avances de la ciencia pueden reemplazar. Uno que por mucho que se empeñe quien se empeñe nos hará diferentes del hombre para siempre. Y no por causas menores, ni políticas, ni de moda, ni de feminismo, ni de machismo sino por que para parir hay que ser mujer. Creo que aquí no puede haber mucho desacuerdo.
Pero una vez la nueva personita, está aquí, ser madre y ser padre es otra cosa. Aquí ya podemos entrar a tirarnos de los pelos y discutir quien es mejor, más capaz, si existe el instinto maternal o no, si un bebé necesita más a mamá o a papá. Y aquí podemos tener mil opiniones diferentes, opuestas, complementarias, negociables. Por que si toma biberón, da igual quien se levante a las 3 de la mañana para dárselo, cualquiera puede cambiarle los pañales y también es igual cual de los dos se levanta si llora para calmarlo. Aquí sí, estamos igualados en posibilidades de ejercer de buenas mamás y papás. Este es el momento de darlo todo por esta personita que salió como de la nada, pero sabemos que no es así :)) ahora es el momento de hacer cada uno su mejor papel para ser la mejor mamá y el mejor papá que el bebé pueda tener. Aquí no cuenta el sexo, cuenta el amor.
Por que aunque es cierto que para una madre un hijo será siempre como una parte de su ser, hay padres que bien podrían haber sido madres. No me atrevería yo a poner en duda cuanto aman a sus hijos y todo lo que están dispuestos a dar por ellos.
Tanta admiración me provoca el privilegio femenino de dar vida como la renuncia y el esfuerzo compartido para ser el faro que guíe a este nuevo ser a todo lo largo del camino. Por cierto un camino que cada vez parece más largo. Y sin duda más difícil y sinuoso que nunca.
Brindo por estos faros, para que a pesar de todas las dificultades personales no dejen nunca de alumbrar.
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