Por ejemplo cuando se abren las puertas del metro en la estación de Sagrera a las 8 y pico de la mañana , hora en que casi todos vamos a trabajar y los pasajeros de la línea azul tratamos de salir del tren para luego tomar la línea roja en otro andén.
Vaya misión imposible según el día, las fases de la luna, las mareas si las hubiera, y la gente que ese día nos haya regalado la línea roja. Lo que esta gente parece no entender es que si quieren entrar primero tienen que dejar salir a toda la marea humana que hay dentro, que el vagón casi se vacíe y así entrar cómoda y rápidamente. En lugar de esto se plantan ante las puertas como si del fin del mundo se tratara y con solo entrar estuvieran salvados.
Resultado: nadie sale ni entra.
Pues el viernes perdí un pelín los nervios cuando una señora con carro de compra incluido, pretendió empujar para entrar ella sin antes dejar salir a nadie. Pues descubrí que mi brazo izquierdo puede ser muy útil, sobre todo si tenemos en cuenta que soy diestra. Brazo izquierdo a la altura de mi pecho ( más o menos) y una actitud de guerrero en primera línea de fuego- que ahí estaba- arremetí yo primero contra la bruja del carro y a grito de “dejen salir si quieren entrar- logré abrir una brecha por la que fuimos saliendo todos.
Dios mio! Que manera de empezar el día, y todo esto para ir a trabajar, no para cobrar un billete millonario de la lotería. Señora que el mercado no se vacía, que hay tomates y pescado todo el día!
Ahora lo que más me sorprende es que esto pasa sólo en el andén de la línea azul con los pasajeros provenientes del mismo barrio y de la línea roja con la que se puede intercambiar allí. Que fenómeno inexplicable se produce? Es que hay algún gas nervioso en el andén? Por que luego ya en el andén de la roja los pasajeros esperamos pacientemente a los costados de las puertas para que los que están dentro salgan y así podamos entrar nosotros que con tanto entusiasmo vamos a trabajar. Que diablos pasa en la la línea azul en Sagrera? Por que forman una barrera humana que da claustrofobia y ganas de mandar a alguna señora con carro a algún sitio más lejano que el mercado?
En fin que esta es una de esas preguntas sin respuesta que uno se hace ya que el fenómeno se repite cada mañana. Me voy a pensar eso de ir con mascarilla como los japoneses no sea que esto contagie y yo también me vuelva una loca que trata de entrar en los trenes como si en ello le fuera la vida.
Y tal vez la imagen de alguien con mascarilla resulte disuasiva para brujas con carro y mareas humanas irracionales que tal vez abran paso por miedo a contagiarse la gripe del año.
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