lunes, 19 de marzo de 2012

Nostalgias

Hace unos días vi en el Facebook, una foto de un amigo que vive en la Patagonia Argentina haciendo un asado de pollo y corderito patagónico. Y me entró una nostalgia increíble.


Me dio por extrañar nuestras mas lindas costumbres, los asados del domingo que reúnen a toda la familia, o los amigos que son como una familia para nosotros. Las mateadas de la tarde, eso de sentarse en ronda y compartir el mate, algunos dulce ( guac) otros amargo, con facturas. Que no son cosas que se pagan sino, pastitas que pueden tener dulce de leche, crema pastelera o dulce de membrillo. Bah un festín de calorías y de amores compartidos.

Me dio por extrañar la manera en que nosotros tenemos de expresar nuestros afectos. Las reuniones en las casas, las sobremesas y las tardes de mate interminables en donde nos ponemos al día de lo que ha pasado y debatimos de todo hasta sentir que hemos arreglado el mundo.

A veces siento que aquí me falta eso. Y hace un minuto una amiga argentina que vive por aquí nomás me envía por el móvil una foto de unas empanadas bien nuestras con sugerida invitación incluida, ni que me estuviera leyendo la mente...

Cosa rara la nostalgia. Es como un velo que nos cubre a ratos. Pero igual que la niebla cuando está, todo se ve a través de ella. No, no estoy pensando en cambiar de domicilio. Solo digo que extraño algunas costumbres, formas de expresión y que vaya uno a saber por que apareció estos días. Como la niebla, sabemos que viene y luego se va.

Aún así estos días es como que estoy cómoda dentro de la niebla. Como si necesitara envolverme en ella para luego quitármela, como se quita una la toalla después de secarse al salir de la ducha.

Ayer veía a un hombre de aquí darle un cálido abrazo a una amiga, (si amiga), con frotada en la espalda y sonrisa ancha incluidas y me llamó la atención, pensé: podría poner esta escena en mi barrio, el de allá. No es que esto aquí no suceda nunca... pero es inusual. Bah que de haber podido les tomaba una foto. Me gustó la escena, me resultó familiar, cálida, conocida. Hoy de camino al trabajo me encontré temprano por la mañana una amiga en el metro que me invitó a compartir el sábado una jornada solidaria y también la vi con los ojos de la niebla, pero esta vez una niebla cálida envolvente y protectora. Y pensé que la niebla ira conmigo siempre pero como van los amigos y la sombra haciendo compañía.

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