martes, 6 de noviembre de 2012

En el andén

Estaban en medio del andén. En el andén del medio. Pegados a la máquina expendedora de golosinas. Engolosinados. Completamente ajenos al mundo que los rodeaba. Igual que los políticos; pero ellos eran dos enamorados a los que nos les cabía nada más que sus besos. Ajenos por completo a la pelea de gritos que, a escasos metros de su amor, mantenían tres mujeres de etnia gitana con tres cochecitos y tres niños dentro, que se decían no se que ni en que idioma pero a los gritos y con cara de pocos amigos. Los enamorados seguían apoyados en la máquina de golosinas prodigándose besos, abrazos y mimos y miradas, sin enterarse de nada.

Llegó mi tren, me subí, y los vi mientras el tren iba dejando el andén. Ellos seguían allí sin subir a ningún tren, ensimismados, besándose.

Llegué a casa pensando si tanta capacidad de aislamiento del mundo que los rodeaba se debería al amor o la juventud. Eran muy jóvenes.

En el caso de los políticos no puedo hacerme estas dos preguntas...

Hoy eligen presidente en EEUU que es algo que nos salpica a todos. Yo espero que todos aquellos que pueden votar, no estén ajenos al mundo y ejerzan su derecho al voto eligiendo la que crean que es la mejor opción para gobernar su país y salpicar al mundo. Y luego espero que gane quien gane, (aunque esto es más complicado) ejerza su derecho a gobernar mirando al mundo. Sr futuro presidente del mundo: no se quede usted abrazado a una máquina de golosinas enceguecido por la luz de su interior. Hay mucho patio de atrás para limpiar. Y sobre todo recuerde que, como dice la canción “ el mundo hay niños” y madres y padres y amigos y amantes. Personas. No solo pozos de petróleo, grandes empresas e intereses comerciales. Personas con derechos, obligaciones, ilusiones y si Dios y usted nos dejan: una vida por delante.

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