Llegué del supermercado, acababa de
guardar la compra y sonó el timbre. Supe que era el de la puerta de
arriba por que oí voces en el pasillo y risas. Abrí la puerta sin
siquiera mirar por la mirilla.
Me encontré una chica joven de lo más
sonriente que me aclaró que no vendía nada y cuando quise darme
cuenta acabé con ella y su compañera sentadas en el sofá de mi
comedor y yo con una pulserita en la muñeca.
Lo hice todo de manera diferente, rompí
todas mis reglas, no desconfié, invité a entrar a dos desconocidas
y cuando puse mi número de cuenta y mi firma en el formulario me
sentí feliz.
Que no cunda el pánico, acabo de
convertirme en socia de Unicef.
Lo más llamativo es que llevaba días
pensando en contactar con alguna Ong que se dedicara a las mujeres y
los niños y hoy llaman a mi puerta!
Dios mío! Si pudiera materializar todo
de la misma manera, mi vida sería un completo éxito.
Se dice que si quieres conseguir un
resultado diferente en tu vida tienes que hacer las cosas de manera
diferente.
Hoy le abrí las puertas de mi casa
patas arriba, a dos extrañas y no me importó. Creo que por pura
cortesía dije algo como “ no miren el desorden” pero la verdad
me daba igual lo que pensaran. No tuve tiempo de ordenar y punto.
Después de todo mi casa y mi desorden son asunto mío. Otra regla
rota hoy. La casa en desorden y actuar sin pensar , son dos reglas.
Aunque no se trata de ir por la vida
como una loca, no darle mil vueltas a la cabeza también está bien.
Recuperar la espontaneidad de hacer lo siento cuando lo siento me ha
sentado muy bien. Y además salió bien .Resultado positivo, objetivo
conseguido.
Aunque no es la primera vez, me hace
ilusión estar colaborando hoy con un proyecto comprometido con la
infancia. Que la aportación que uno hace se traduzca en vacunas,
alimentos, cuidados sanitarios, agua, protección contra el maltrato
infantil, educación y más, al menos tranquiliza un poco la
conciencia. Agua! Algo que para nosotros sale del grifo y para
ellos de una Ong.
Me alegro de no haber mirado por la
mirilla,, de haber compartido mi sofá y me mesa llena de papeles
revueltos para formar parte de un esfuerzo conjunto por una buena
causa.
Me alegro de haber abierto la puerta
sin pensar.
Y me pregunto cuantas puertas más voy
a abrir a partir de hoy?
Pienso que va bien romper las reglas de vez en cuando =) A veces pienso que tenemos tantas normas y reglas… en casa, en el trabajo, en la sociedad y si a eso le sumo el conjunto de “quehaceres” que yo misma me pongo…al final dónde queda mi libertad? Y donde quedo yo, mi SER? Aunque me ha tomado tiempo re-aprender esto, intento romper unas cuantas reglas y como dices, hacer lo que siento cuando lo siento.
ResponderEliminarMi actuar algunas veces va de la mano con mi intuición, y la mayoría de las veces los asuntos de la intución no son precisamente racionales. Intento cada vez mñas y en más aspectos de mi vida actuar desde mi intución, mi sentir. Sin duda lo disfruto muchisimo! Si es bueno para mi, si toca, si me siento bien y siento paz en mi corazón, por qué no?
Este año abriré más puertas, rompere las reglas más veces.
Gracias por compartir! Un abrazo!!