lunes, 16 de enero de 2012

En un abrir y cerrar de puertas

Se pueden ver cosas como estas:

Ceder el asiento

Sube al metro una señora mayor, bastante mayor. Una mujer de unos 50 y tantos le cede su asiento. A su lado un joven de no más de 30 observa la escena con una mezcla de desinterés y asombro, luego sigue escuchando su música y otra vez pierde la mirada, ahora sentado al lado de la señora muy mayor.


Autoestima

En el gimnasio, una mujer se sienta en la máquina que hay al lado mio, la de aductores y comenta, aunque nadie le preguntó nada – Yo le pongo más peso que tu. Es que si no le pones peso no te esfuerzas, hay que poner más, bueno yo puedo claro entonces yo le pongo.

Mientras yo pienso, que necesidad tiene alguna gente de competir hasta con su sombra, incluso con alguien como yo: una absoluta desconocida con cara de sueño un domingo a la mañana. Surrealista.

Mi amiga Nuria mira la escena muerta de risa desde el banco de abdominales. Cruzamos miradas y risas y logro perder a la mujer tan maja que además cree que hay que estar por encima del peso adecuado de uno “solo por si te enfermas, para tener reservas” A ella reservas le sobraban unas cuantas. Sería por eso que afirmaba que nadie estaba mejor que ella a su edad. . Además de lo positivo de la mirada, o sea la certeza de que vas a enfermar, esta señora tendría que saber que cada kilo extra es un esfuerzo para el corazón, así que eso de estar gordito por salud... en fin.


Inocente
Otra vez en el metro. Se me acerca casi llorando como perdida en medio del desierto una jovencita que no sabe como llegar a una de las principales estaciones de Barcelona, a “Plaza España” desde donde estamos que es otra estación distribuidora importante “Glories”. Sospechoso desde el vamos. La escucho, le indico, pero sujeto mi bolso con fuerza y la mano en el cierre. Dejo de ser presa fácil, por lo tanto ya no le intereso. Me deja hablando sola, se da media vuelta y va en busca de su próxima víctima. Una más inocente, en cuanto a robos, que se crea su teatralización de la niña inocente, y extraviada.

Vale, me han dejado hablando sola, pero no me ha podido robar la cartera!

Pero también se pueden ver estas:

Abrazo energético.
Nos encontramos en la cocina de la oficina con Cynthia y nos damos lo que ella dio en llamar El abrazo energético, es decir un abrazo fuerte y con cariño. Para quien lo ve desde fuera parece que no nos viéramos seguido. Pero no, esto es cada mañana, o cada día que nos encontramos , en la cocina, en el baño o en un pasillo. Un día nos vio otra compañera y hubo que explicarle que no era una despedida ni mucho menos si no nuestro saludo cariñoso para darnos toda la buena onda y la energía para afrontar otro día más y para compartir lo mejor que tenemos: lo que llevamos dentro.

Bueno que detrás de una puerta que se abre puede haber cualquier cosa, buena o mala. Linda o fea. Que nos sorprenda para bien o para mal. Lo que es seguro es que la vida nos sorprende siempre aún cuando creemos que sabemos lo que hay al otro lado por que la puerta es de cristal, pero tal vez este cristal hace de espejo y solo estamos viendo nuestro reflejo. Que habrá detrás si abrimos la puerta?

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