Hace unos días tenía puestas las noticias por la tele y de repente oí algo que capturó mi atención.
Entrevistaban a un futbolista muy
joven, que con claro acento argentino le responde ante la pregunta
del periodista:
- Te sentís presionado siento tan joven y sabiendo que se espera tanto de vos?
- No, presión tenía mi papá que se levantaba a las 4 de la mañana para darnos de comer a 8 personas. Para mi jugar al fútbol es mi pasión, hago lo que me gusta y encima me pagan.
Concluyó muy tranquilo.
Todo un ejemplo de madurez en estos
tiempos en los que la adolescencia llega hasta los cuarenta y en los
que tanta gente está sin trabajo. Y en los que también hay que oír
que ciertos personajes que ganan verdaderas fortunas están
“deprimidos” por que no les suben el sueldo y el club no los mima
lo bastante.
Vaya una cosa por la otra no?
Yo hoy pensaba que soy muy afortunada
por que en mi trabajo, hay un enorme ventanal por el que puedo ver el
mar, en realidad una enorme porción de la línea de playa. Veo al
mar a todas horas, de todos los colores según refleja la luz a las
distintas horas del día. Cada vez que quiero alejar mi ojos de la
pantalla de mi ordenador o cada vez que necesito relajar mi mente,
solo levanto la vista y allí delante de mi está ese hermoso mar
mediterráneo para que yo lo disfrute. Y gratis!
Todo es cuestión de ángulo. De punto
de vista. De con que compares o de que cosas disfrutes. O de que
cosas por maravillosas que sean, podrían pasar delante de tus ojos
sin que las vieras.
No irá siendo hora de aprender a
mirar?
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